Veo las manos de una mujer en las paredes de una ciudad que calla su presencia. Intuyo esas manos tras esas paredes, limpiando, a escondidas, aquello que ocultamos con pudor. Pienso en esas manos de mujer sosteniendo en la distancia otras manos diminutas. Aquellas otras manos, que quedaron allá, esperando que nuestras paredes, estas que denuncian su ausencia, permitan que escuchemos su estar sin ser, su ser sin estar. Me pregunto por esas manos de mujer, autómatas del cuidado, de nuestras mujeres mayores, mientras las suyas, abuelas de manos diminutas cuidan lo que allá quedó, desagarrado desmadrado… Y levanto la mano, sin saber qué contestar. @garbinelarralde